Entró al patio de la vieja casa, el aroma de azahar le recordó la niñez perdida; cerró los ojos y pudo sentir el beso en la mejilla, la caricia cotidiana y la sonrisa de su abuela. El azul del cielo y la tibieza del sol le dio nostalgia. Encendió un cigarrillo y comenzó a recorrer esos pasillos teñidos de historia, esas paredes deterioradas por los años que aún guardaban algunas marcas de retratos colgados, huellas del tiempo pasado. Retiró las sábanas blancas ya amarillentas, que inútilmente trataban de proteger del polvo los viejos sillones y se sentó a disfrutar de los recuerdos. El olor a pan recién horneado y a café con leche lo despertaban en las mañanas, deprisa se vestía e iba a la cocina, se deleitaba con los cuentos de las mujeres de la casa, que se cocían al igual que los guisos y las mermeladas a fuego lento. En aquella época parecía que la prisa no tenía apuro y todo transcurría pausadamente. La risa tímida de su prima Eugenia le llegaba desde la calle jugando a la rayuela con su amiga Alicia, a través de la ventana podía ver como sus faldas revoloteaban al viento mientras con una pierna sola trataban de pasar los recuadros...uno, dos, tres, cuatro, hasta llegar al cielo.
Ariel, dale vení te estamos esperando para el picadito, animate, dale que falta uno, le gritaba Juan desde el umbral de la puerta. Así, sin cambiarse salía corriendo tras la pelota a ver quien hacia más goles, para luego ir por un helado en lo de Don Manuel. En las tardecitas se reunían bajo el jazmín, a tomar mate mientras, tejiendo y destejiendo historias que jamás sabría si eran verdad o fantasía, esperaban a los hombres llegar del trabajo. Como una avalancha los recuerdos se fueron atrincherando hasta dejar escapar un lagrimón, apagó el pucho contra el piso polvoriento, besó la foto de la abuela Ana, cerró la puerta y se fue.
miércoles, 22 de abril de 2009
JUGANDO CON LA IMAGINACION DOS
Sentada en la mesa escucho su voz, como un susurro, apenas perceptible invitándome a ir con ella.
Me doy vuelta y la veo allí, quieta como extendiéndome sus manos, esperando ese tan ansiado encuentro.
Su calidez y suavidad me seducen, a tal punto que no puedo rehusarme a su propuesta, a veces indecente otras tan solo para compartir una charla, una buen libro, una taza de café.
Con solo mirarme sabe que rol cumplir; sabe escuchar cuando preciso hablar, mimarme cuando estoy triste y brindarme mucho amor y placer en el momento que lo necesito.
Es mi confidente, mi compañera; testigo de mis más íntimos secretos, los cuales atesora como suyos propios; una amiga fiel, de buena madera.
Satisface todos mis deseos, desinteresadamente; es más podría decir que disfruta haciéndolo, como si esa fuese su obligación.
Ella forma parte de mi mundo, mi universo, mi guarida.Cada día que compartimos
Me doy vuelta y la veo allí, quieta como extendiéndome sus manos, esperando ese tan ansiado encuentro.
Su calidez y suavidad me seducen, a tal punto que no puedo rehusarme a su propuesta, a veces indecente otras tan solo para compartir una charla, una buen libro, una taza de café.
Con solo mirarme sabe que rol cumplir; sabe escuchar cuando preciso hablar, mimarme cuando estoy triste y brindarme mucho amor y placer en el momento que lo necesito.
Es mi confidente, mi compañera; testigo de mis más íntimos secretos, los cuales atesora como suyos propios; una amiga fiel, de buena madera.
Satisface todos mis deseos, desinteresadamente; es más podría decir que disfruta haciéndolo, como si esa fuese su obligación.
Ella forma parte de mi mundo, mi universo, mi guarida.Cada día que compartimos
JUGANDO CON LA IMAGINACION
En la claridad del día, en la oscuridad de la noche, desde siempre, en el recuerdo o en el presente, su silueta surge, erguida, inmóvil, pasiva, dócil; como esperando cubrirse para luego volver a vaciarse. Me quedo mirándola, como esperando que algún día esa rebeldía oculta estalle y me grite a la cara, no más; pero cada vez que vuelvo a confiarle todo aquello que no tiene un lugar, hasta que decida darle un destino; callada lo recibe. En su territorio, como una centinela, ella custodia lo nuevo, lo viejo, lo limpio, lo usado, de la misma manera, sin distinción como si todos tuviesen el mismo derecho y ella igual obligación de cuidarlos. Poco a poco, sin que se dé cuenta la voy desvistiendo hasta quedar desnuda y parece que me mirara complaciente, como si esbozara una sonrisa. Su sugestiva desnudez me incita a abrigarla, entonces reincido en encomendarle su otra misión, la que le atribuí, sin su permiso ni consentimiento, de recolectar todo aquello en desuso. Agobiada por el peso, como no pudiendo sostener ni sostenerse, va dejando caer lo que ya no puede cobijar, lo cual me obliga a aliviarla de su carga.
HAIKUS
Las letras jueganen el blanco papeldibujando haikus
La luna huyede la fría madrugadametiéndose en mi camaNo te recuerdocada vez que te mirono te reconozcoCuando me lastimanno es culpa del otroyo no me quieroQuiero vertelo dijiste todocon dos palabrasLa mentira escobarde como eldisparo en la espalda
No juegues a las
Escondidas
Puedes perderte
No me lastimes
Soy mas frágil
De lo que aparento
Afuera está gélido
Pero aun guardo
Tu calor en mi cuerpo
Estas aquí
Pero No te veo
Hay mucha niebla
Madruga invernal
Las sabanas se estremecen
Bajo nuestros cuerpos
Juan sin nombre
Y sin tierra
Pero con alma
Aun tu perfume
Resguarda mi piel
No quiere irse
La luna huyede la fría madrugadametiéndose en mi camaNo te recuerdocada vez que te mirono te reconozcoCuando me lastimanno es culpa del otroyo no me quieroQuiero vertelo dijiste todocon dos palabrasLa mentira escobarde como eldisparo en la espalda
No juegues a las
Escondidas
Puedes perderte
No me lastimes
Soy mas frágil
De lo que aparento
Afuera está gélido
Pero aun guardo
Tu calor en mi cuerpo
Estas aquí
Pero No te veo
Hay mucha niebla
Madruga invernal
Las sabanas se estremecen
Bajo nuestros cuerpos
Juan sin nombre
Y sin tierra
Pero con alma
Aun tu perfume
Resguarda mi piel
No quiere irse
HUBO UN HOMBRE
Hubo un hombre, que un día llegó a mi guarida.
Hubo un hombre que un día llegó a mi guarida con su mochila al hombro, su guitarra, el vino y sus vivencias.
Ese hombre venia despacio, con conversaciones largas que anidaban la noche mientras el vino remojaba su garguero.
Este hombre habitaba mi cuerpo y dejaba su huella.
El hombre como vino se fue…en silencio y despacio…dejando recuerdos, el aroma a tabaco, el sabor del vino y a besos sin olvido…
Hubo un hombre que un día llegó a mi guarida con su mochila al hombro, su guitarra, el vino y sus vivencias.
Ese hombre venia despacio, con conversaciones largas que anidaban la noche mientras el vino remojaba su garguero.
Este hombre habitaba mi cuerpo y dejaba su huella.
El hombre como vino se fue…en silencio y despacio…dejando recuerdos, el aroma a tabaco, el sabor del vino y a besos sin olvido…
BAJO LAS SABANAS

Al cerrar los ojos imagino tus manos deambulando mi cuerpo
Tu lengua ávida recorre mis recónditos rincones quitándome hasta el aliento.
No quiero despertar
de estas sábanas mojadas por tu ausencia
y la humedad de mi sexo que te grita y eres un eco,
una ilusión que irrumpe en la noche oscura
con destellos chispeantes de orgasmos incontrolables.
Quédate, no te vayas, permíteme ser tu hembra,
la que ávidamente devorará tu carne,
y te dejara sin aliento,
sin esperma.
MI HUESPED

Siempre he sido su huésped. Como un espectador observo su manera de hablar, de mirar, sus gestos, su risa.A veces intento imitarla, pero su alegría es mi dolor, su felicidad mi tristeza, su belleza es mi fealdad.Para ella, todo es antojadizo y posible; en cambio, para mi todo tiene un costo.A pesar de todo no puedo dejar de admirarla, aunque debo confesar, que a veces me gustaría prescindir de ella.Pero cómo hacerlo, si todo lo que ella tiene, todo lo que ella es, me lo debe a mi y viceversa.
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