miércoles, 22 de abril de 2009

BAJO LAS SABANAS




Al cerrar los ojos imagino tus manos deambulando mi cuerpo
Tu lengua ávida recorre mis recónditos rincones quitándome hasta el aliento.
No quiero despertar
de estas sábanas mojadas por tu ausencia
y la humedad de mi sexo que te grita y eres un eco,
una ilusión que irrumpe en la noche oscura
con destellos chispeantes de orgasmos incontrolables.
Quédate, no te vayas, permíteme ser tu hembra,
la que ávidamente devorará tu carne,
y te dejara sin aliento,
sin esperma.

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