
Siempre he sido su huésped. Como un espectador observo su manera de hablar, de mirar, sus gestos, su risa.A veces intento imitarla, pero su alegría es mi dolor, su felicidad mi tristeza, su belleza es mi fealdad.Para ella, todo es antojadizo y posible; en cambio, para mi todo tiene un costo.A pesar de todo no puedo dejar de admirarla, aunque debo confesar, que a veces me gustaría prescindir de ella.Pero cómo hacerlo, si todo lo que ella tiene, todo lo que ella es, me lo debe a mi y viceversa.

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